La nomofobia: el peligro de depender de Internet en el día a día – Her Beauty

La nomofobia: el peligro de depender de Internet en el día a día

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Vivimos en un mundo de conexión constante, en el que con un simple móvil podemos abrirnos al mundo entero. Pero, independientemente del gran abanico de posibilidades que nos ofrece la tecnología, esta también tiene su cara oscura, como puede ser la nomofobia.

¿Qué es exactamente la nomofobia?

La definición de nomofobia es que se trata de una patología adictiva basada en el miedo irracional a no estar constantemente conectados a Internet o quedarse sin cobertura. Es una enfermedad que se puede decir que está de moda y en auge desde la democratización del uso de los Smartphone, ya que prácticamente todo el mundo tiene acceso a uno. 

¿A quién afecta principalmente la nomofobia?

Se estima que aproximadamente un 60% de la población sufre de esta enfermedad, que en muchos casos se ve agravada durante las vacaciones. 

Aunque no existe un patrón de edad o género para padecerla, sí que es frecuente en adolescentes y jóvenes, así como en personas que acceden a cuentas de correo corporativas desde su Smartphone o están constantemente conectadas a su empresa a través del mismo.

¿Cuáles son los principales síntomas de la nomofobia?

Como todas las fobias, se puede manifestar de diferentes maneras, ya que cada individuo lo manifiesta de una forma. Pero principalmente y grosso modo, provoca ansiedad, insomnio y mala calidad del sueño, debido al gran número de horas que se pasan pendientes de si hay notificaciones nuevas de mensajes y la falta de desconexión mental, que impide descansar de manera apropiada.

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¿Cómo sé si tengo nomofobia?

Como decíamos en el punto anterior, los indicios pueden variar, pero los más frecuentes son mirar el móvil de manera constante para ver si se ha recibido alguna notificación nueva (incluso aunque se tenga activado el sonido), no apagar nunca el teléfono para permanecer siempre conectado, evitar los sitios sin cobertura, el robarle horas al sueño o a la familia para estar conectado a redes sociales o similares o estar pendiente del nivel de batería para que el móvil nunca deje de funcionar.

Todo esto puede provocar, de manera paradójica, un aislamiento social, ya que las personas que padecen de nomofobia dejan de comunicarse de manera presencial (obviamente existen diferentes niveles) y pasan a comunicarse casi exclusivamente de forma virtual, ya sea por mensajería instantánea (tipo WhatsApp o Telegram), correo electrónico o redes sociales. 

Y en esta época vacacional en la que estamos, la nomofobia suele hacer acto de presencia más que durante el resto del año, ya que cuando estamos trabajando se suele estar conectado todo el tiempo, mientras que en vacaciones la tendencia es a desconectar, ya sea de manera voluntaria u obligada. 

¿Cómo se puede combatir la nomofobia en vacaciones?

Cuando el uso de la tecnología se convierte en una relación nociva, es importante tomar medidas para paliar la situación. Algunas de estas medidas pueden ser practicar ejercicio de manera regular. Da igual el tipo de deporte que se practique, aunque sea solo caminar. El contacto con el aire libre y sin las distracciones de teléfono móvil siempre es beneficioso para la salud.

Asimismo, la meditación y ejercicios similares, como el yoga o el mindfulness, resultan sumamente beneficios para este tipo de problema, además de para muchos otros. La práctica de la meditación nos ayuda a reencontrarnos con nosotros mismos, algo imprescindible en esas ansiadas vacaciones que llevamos todo el año esperando. Además de ser un beneficio mental y espiritual, también ayuda a relajar el cuerpo, especialmente a nivel muscular, lo que redunda notablemente en el estado físico y el bienestar. 

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