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Seguir los consejos estéticos de “una amiga” le arruinó el rostro

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Si hay algo que siempre se ha debatido es el estereotipo de que las personas que se desenvuelven en la industria del entretenimiento apelan a las cirugías estéticas y a tratamientos invasivos para conseguir la “eterna juventud”, puesto que muchas celebridades sienten que envejecer puede representar un retroceso en su carrera. Y es allí cuando entran en juego los peligrosos “gurús” de la belleza, que garantizan resultados asombrosos, pero que, en muchos casos, terminan en verdaderas pesadillas. Un claro ejemplo de esto es el de la vedette mexicana Lyn May. Sigue leyendo para que te enteres de cómo seguir el consejo de “una amiga” le resultó desastroso.

La historia

A finales de la década de los 80, Lilia Mendiola Mayanes, de ascendencia china y japonesa, alcanzó la fama en México bajo el seudónimo Lyn May por sus atractivas actuaciones como vedette en los cabarets más importantes. Además, tuvo participaciones destacadas en películas de culto de su país, formando parte del popular “cine de ficheras”, como llamaban a los filmes de comedia erótica. Con la fama a sus pies, Lyn deseaba mantenerse hermosa y, sobre todo, joven. Ese anhelo fue aprovechado por una “amiga envidiosa”, que le aconsejó que se sometiera a tratamientos estéticos para preservar su belleza. La artista aceptó emocionada, pero fue el inicio de su pesadilla.

Mala praxis

Según ha explicado la propia Lyn May en varias entrevistas, su amiga le dijo que fuera a una clínica que ofrecía la aplicación de rellenos faciales con geles especiales, los cuales, supuestamente, solo mejorarían su apariencia sin efectos negativos y con una recuperación rápida. Además, le aseguraron que estaba en manos de profesionales, así que ella no temió por las consecuencias. Pero, tras las inyecciones en su cara, Lyn comenzó a inflamarse y le aparecieron abscesos dolorosos en la piel. La deformación permanente no se hizo esperar y la vedette, una vez glamorosa y exótica, se convirtió en una persona totalmente diferente, dañada físicamente y con efectos irreversibles.

Daños casi permanentes

Lyn May contó que después supo que no le habían inyectado sustancias seguras, sino una mezcla de aceite comestible, aceite para bebés y agua, lo que le causó las deformaciones que aún hoy tiene, pese a las incontables cirugías a las que se ha sometido con el fin de tratar de reparar los daños. Aunque aseguró que continúa tratándose con especialistas para revertir la situación, los logros han sido pequeños y las cicatrices no solo se evidencian en su cuerpo, sino también en la parte emocional. Tras participar en 1991 en la telenovela Yo no creo en los hombres, de Televisa, Lyn se retiró varios años del ojo público, pues los comentarios negativos sobre su rostro estaban por todas partes. Fue en 1998 cuando reapareció, cuando la banda mexicana Plastilina Mosh la invitó a protagonizar el video de la canción Mr. P. Mosh y, aunque los daños todavía eran evidentes, su fama volvió a catapultarse.

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Mensaje de advertencia

Desde ese video, Lyn May ha estado más activa y ha aprovechado su “viaje de recuperación” para hacer un llamado a todas las personas que desean someterse a procedimientos quirúrgicos y estéticos, para que se pongan en manos de profesionales en la materia y así eviten sufrir lo mismo que ella. “Y si lo hacen, por favor, que sea después de los 50, ya cuando lo necesiten y no antes”, dijo. Expresó que su pasado no la define y prefiere usar su historia para advertir sobre los peligros de esos procedimientos, que en algunos casos pueden ser mortales. Recomendó buscar asesoría y cerciorarse de las credenciales tanto de los profesionales como del lugar donde se realizan los tratamientos, antes de dar el paso definitivo.

Evolución

Actualmente, Lyn May continúa trabajando en el mundo del entretenimiento e incluso ha anunciado que está preparando sus próximas presentaciones en eventos que serán informados a través de sus redes sociales. Y, como prueba de la vigencia de esta controversial vedette, apareció en el video de la canción “La PremiEre”, de la colombiana Karol G. Allí, Lyn May se roba el show con su estilo inconfundible y original. No hay duda de que esta mujer tiene mucho que ofrecer por delante. “Las vedettes no se retiran, simplemente evolucionan”, afirmó la leyenda mexicana.

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