Los medicamentos para controlar la obesidad llegaron para quedarse. Tratamientos que en un principio eran usados para la diabetes ahora se han hecho espacio en el mundo de la estética y la nutrición para ayudar a las personas a perder kilos de más de manera efectiva y, sobre todo, rápida. Sin embargo, también hay una realidad detrás de la pérdida veloz de peso: cambios bruscos en la apariencia del paciente, a los que algunos especialistas llaman “cara de Ozempic”, en referencia a uno de los medicamentos más utilizados para adelgazar. Pero hay formas de prevenirla.
Tendencia cuestionable
Celebridades como Serena Williams, Kelly y Sharon Osbourne, Christina Aguilera, Mindy Kaling, Jessica Simpson, Robbie Williams y Lizzo han sido objeto de críticas en las redes sociales porque las acusan de lucir envejecidas, “huesudas” y poco saludables tras la pérdida de peso que han experimentado. ¿Es posible que el rostro cambie tan radicalmente? Pues sí, y aunque los expertos aclaran que no se trata, como tal, de un efecto secundario de la medicación, sí se relaciona con el adelgazamiento rápido de una persona. También han explicado que la “cara de Ozempic” no tiene que ver únicamente con esta marca, sino que también ocurre en personas que se someten a intervenciones como la cirugía bariátrica o a tratamientos que producen adelgazamientos extremos.

¿Por qué ocurre?
Con la pérdida de mucho peso a gran velocidad, sin haber cuidado la masa muscular, el cuerpo experimenta cambios importantes que son notables a simple vista. La persona no solo luce más delgada, sino también más envejecida. ¿Cuáles son las señales de este envejecimiento prematuro?
- Disminución de la grasa facial: la grasa subcutánea proporciona elasticidad, volumen y estructura al rostro y, cuando se pierde, la cara puede lucir extremadamente delgada. Esto también se evidencia en el cuello, donde puede aparecer hundimiento y flacidez.
- Aceleración del envejecimiento: la Dra. Vinni Makin, directora del Departamento de Endocrinología de la Clínica Cleveland, explica que, aunque con el paso de los años es normal que la piel vaya perdiendo elasticidad, los adelgazamientos rápidos aceleran ese proceso, creando una apariencia cansada, con manchas y marcadas líneas de expresión.
- Adiós a la elasticidad: dos proteínas comienzan a disminuir velozmente tras la pérdida de peso: la elastina, que, como su nombre lo indica, contribuye a la lozanía de la piel, y el colágeno, que brinda más estructura y firmeza al rostro.
La Dra. Makin añade que la “cara de Ozempic” es más común en adultos mayores, debido a que tienen menos reservas de grasa subcutánea. Sin embargo, señala que esto puede contrarrestarse con medidas aplicadas adecuadamente.

¿Qué hacer?
La endocrinóloga sugiere a los pacientes que toman medicamentos para adelgazar o se someten a cirugías bariátricas que, en primera instancia, intenten establecer una pérdida de entre medio kilo y un kilo por semana, con una dieta saludable y ejercicio regular. También recomienda:
Establecer una rutina diaria de cuidado de la piel, con productos adecuados para cada tipo. Para esto, es fundamental buscar el apoyo de un dermatólogo.
El protector solar es el mejor producto antienvejecimiento que existe, así que es indispensable agregarlo a la rutina de cuidado de la piel todos los días, incluso cuando no haya sol intenso e incluso si estás dentro de casa.
Consumir suficiente proteína, pues este elemento contribuye a la construcción de músculo al tiempo que se pierde grasa corporal. A más músculo, más lento es el envejecimiento. La proteína también es considerada una gran aliada del antienvejecimiento.
Beber suficiente agua también ayuda a darle elasticidad a la piel, lo que retrasa los signos de envejecimiento, la resequedad y las manchas.

Otras medidas
La experta asegura que la “cara de Ozempic” no desaparece rápidamente, pero, si alguien vuelve a ganar el peso perdido, el rostro también recupera volumen. “Los rellenos cosméticos o los procedimientos para tensar la piel pueden ayudar a minimizar la apariencia de arrugas o flacidez”, agrega Makin. Recomienda procedimientos no invasivos como la microaguja, el tensado de la piel con radiofrecuencia (RF) y las inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP). Por último, dice que el miedo a tener un rostro diferente no debería impedir que alguien alcance su objetivo de lograr un peso saludable para garantizar una vida larga y llena de bienestar.
